Brindar asistencia y apoyo a personas, sectores y regiones de escasos recursos, con un enfoque en grupos
vulnerables por edad, género y discapacidad. A través de iniciativas solidarias e innovadoras, trabajamos para
mejorar su calidad de vida, promoviendo la inclusión, la equidad y el bienestar social.
Ser una fundación líder en el desarrollo de programas asistenciales que generen un impacto positivo y sostenible
en comunidades vulnerables. Nos proyectamos como un referente de inclusión y responsabilidad social,
fortaleciendo alianzas para construir un mundo más justo, transparente y solidario.
Nuestras raíces representan el origen, los valores y las personas que dieron vida a este proyecto, son la historia
que nos sostiene y el compromiso que nos impulsa a seguir dejando huella.
Nuestras raíces nacen del compromiso social, de la empatía y del deseo genuino de transformar realidades. Son
las personas, las historias y los valores que dieron origen a este camino, son estas raíces las que nos sostienen y
nos impulsan a seguir dejando huellas que trasciendan y cambiando historias con sentido.
Somos una fundación de asistencia social dedicada a promover el bienestar integral de niños, adolescentes y sus
familias. Ofrecemos terapias psicológicas, clases de regularización académica, terapias de lenguaje y otros
servicios orientados a fortalecer el desarrollo emocional, cognitivo y social de quienes más lo necesitan.
Nuestro compromiso es brindar atención profesional, accesible y humanitaria, creando espacios seguros donde
cada persona pueda crecer, aprender y alcanzar su máximo potencial.
Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.
Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.
Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas.
Los mayas más viejos y sabios, cuentan que los Dioses crearon todas las cosas en la Tierra y al hacerlo, a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo. Pero cuando ya habían terminado, notaron que no había nadie encargado de llevar sus deseos y pensamientos de un lugar a otro. Como ya no tenían barro ni maíz para hacer otro animal, tomaron una piedra de jade y con ella tallaron una flecha muy pequeña. Cuando estuvo lista, soplaron sobre ella y la pequeña flecha salió volando. Ya no era más una simple flecha, ahora tenía vida, los dioses habían creado al x ts’unu’um (colibrí). Era tan frágil y tan ligera que el colibrí podía acercarse a las flores más delicadas sin mover un solo pétalo, sus plumas brillaban bajo el sol como gotas de lluvia y reflejaban todos los colores. Entonces los hombres trataron de atrapar a esa hermosa ave para adornarse con sus plumas. Los Dioses al verlo, se enojaron y dijeron: “si alguien osa atrapar algún colibrí, éste recibirá por castigo la muerte” . Por eso es que nadie ha visto alguna vez a un colibrí en una jaula, ni tampoco en la mano de un hombre. El significado místico del colibrí. Esta ave era la encargada de llevar a cabo el encargo de los dioses para transmitir buenos pensamientos entre los hombres e incluso de los muertos. El colibrí lleva de aquí para allá los pensamientos de los hombres y no solo de los vivos, también de las almas de nuestros seres queridos del más allá, ya que es el único ser, según decían los mesoamericanos, que nunca moría y podía entrar y salir del inframundo o Mictlán.